Comercia con materias primas mientras evitas a fuerzas hostiles, compite con los mejores pilotos de carreras de la zona, realiza minería de diamantes, negocia para sobrevivir, espía para una empresa de energía curiosa, limpia paneles solares, transporta a un pasajero impaciente... y eso sólo el lunes. La vida de un mercenario independiente raramente carece de emoción.